Editorial: Sarkozy y Royal, cara a cara

Editorial
Sarkozy y Royal, cara a cara
NICOLAS Sarkozy y Ségol_ne Royal empiezan a medir sus liderazgos a través de gestos y declaraciones que tienen sus primeras repercusiones en la opinión pública. Por lo pronto, la designación de Sarkozy como candidato de la Unión por la Mayoría (UMP) ha tenido un efecto fulgurante. Lo demuestran las encuestas, que han ido mostrando cómo la brecha abierta con la nominación de Sarkozy crecía día tras día hasta alcanzar en estos momentos diez puntos de diferencia. Y aunque este hecho sea irrelevante, ya que resulta imposible aventurar el resultado de unas elecciones presidenciales que tendrán lugar el año próximo, puede afirmarse que van perfilándose dos estilos políticos muy distintos. De un lado, las maneras explícitas y el lenguaje directo del aspirante de la UMP, dispuesto a la sinceridad a través de un permanente cuerpo a cuerpo con los electores y, de otro, la estrategia de ambigüedad de una candidata socialista que se muestra renuente a poner sobre la mesa lo que realmente quiere para su país. Resulta sorprendente la crisis abierta en las filas del Partido Socialista (PSF) a las pocas semanas de designar a Royal como su candidata, sobre todo porque deja entrever una crisis de credibilidad sobre las verdaderas intenciones que se encuentran detrás del programa que está dispuesta a proponer a los ciudadanos. Atrapada en medio de una inesperada pinza de declaraciones entre el líder de los socialistas, François Hollande, y su jefe de campaña, Arnaud Montebourg, la candidata socialista no ha aclarado si bajará los impuestos o los subirá, tal y como anunció el secretario del PSF, que, además, es su compañero sentimental. Víctima del deseo de agradar a todo el mundo con el fin de ampliar su base electoral, Ségol_ne Royal ha visto cómo su imagen se resentía debido a la ambigüedad calculada de sus mensajes. De hecho, uno de los debates que marcarán la campaña de las presidenciales será saber si -como ya ha anunciado Sarkozy- la candidata de la izquierda estará dispuesta también a adoptar medidas fiscales que aumenten la renta disponible de los franceses. Si lo hiciera, estaría asumiendo una medida que le otorgaría un sesgo centrista a su programa, pero a costa de enajenarse apoyos entre la izquierda ortodoxa y trotskista. Esta circunstancia, sumada a otras discrepancias con el programa del PSF -tal y como sucede con las 35 horas semanales o el salario mínimo-, hace que la candidatura de Royal empiece a sufrir lastres de credibilidad para una sociedad que si algo tiene claro es que los políticos no pueden seguir escondiendo lo que piensan detrás de una letanía de buenas intenciones. Quizá fuera bueno para Ségol_ne Royal que se decidiera de una vez por todas a mostrar su verdadero juego. Autotitularse la «zapatera» francesa fue una hábil táctica para batir a sus oponentes dentro del PSF, pero de poco le valdrá frente a alguien como Sarkozy.




1 Comments:
El problema con Sarkozy y Ségolène Royal es que, al querer barrer ancho y amplio, han perdido toda credibilidad.
la campaña actual es una campaña marketing, basada en la imagen e independiente de las ideas y de las necesidades de este pais.
Por ejemplo, el ex-campeón del liberalismo propone medidas que costarán entre 30 y cincuenta mil millones de euros. Y otro tanto con la Ségolène.
El super campeón de la oposición a la invasión del tercer mundo ha hecho votar dos leyes pero que no han sido seguidas por sus respectivos decretos de aplicación, de tal manera que seguimos con las leyes sobre la inmigración de Jospin.
Sarkozy ha prometido todo y su contrario. Para Ségolène, su única promesa tangible sobre el cambio es la feminización del cargo de presidente. Como dijo en una ocasión, la mejor prueba del cambio es que me estais viendo.
Para España, estas elecciones son importantes.
1° Porque su vecino es su primer cliente y representa el 25% de sus exportaciones
2° Porque el continuo declive de la economía y del moral de los franceses le repercutirá.
3° Porque el rol de Francia, pilar de la UE y miembro fundador, está decayendo cada vez más dejando a un solo país: Alemania (y poco importa su nombre) como principal árbitro de su devenir, sin ningún contrapeso.
En conclusión, me atrevo a decir que por desgracia, aquí en Francia solo tenemos dos opciones : Un Chirac bis y una Zapatera.
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