sábado, 3 de febrero de 2007

Suspenso en ginecología

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Suspenso en ginecología
Suspenso en ginecología IGNACIO CAMACHO

SEGÚN un estudio divulgado esta semana, los espermatozoides de los españoles se han vuelto perezosos, lentos, ineficaces, cada vez más inadaptados para su misión fecundadora. Cuestión que ignoraba sin duda el presidente de Gas Natural, Salvador Gabarró, cuando hace diecisiete meses formuló su famosa metáfora seminal sobre la opa de Endesa, desgraciada parábola de la que habrá tenido tiempo más que sobrado para arrepentirse. Ahora que aquel embarazo forzoso ha terminado en un aborto involuntario, quizá Gabarró pueda dedicarse con mayor detenimiento a repasar sus rudas nociones de ginecología práctica.

Para empezar, aquella opa no era fruto de ninguna coyunda amorosa, sino algo bastante parecido a una violación en la que la víctima se resistió a codazos, patadas y mordiscos. Y ello a pesar de que no se trataba de un asalto improvisado, aquí te pillo aquí te mato, sino de una operación meditada con cuidadosa planificación y apoyo de cobertura, proporcionado nada menos que por el Gobierno de la nación. Si como ginecólogos han resultado un verdadero desastre, los promotores de la frustrada absorción de Endesa han suspendido también en ingeniería socioeconómica. Y llevan dos de dos en esta materia. Dos fracasos de dos intentos.

Primero fue la arremetida contra el BBVA, utilizando a la constructora Sacyr como ariete según el designio de esa lumbrera estratégica que es Miguel Sebastián. Agua: el banco resistió, se blindó y aguantó el envite. Poco después, los cerebros de Moncloa -Solbes nunca habría actuado de esta forma tan chapucera- decidieron merendarse a Endesa en una carambola a varias bandas, pensada para reforzar el proceso estatutario catalán con el regalo de un sector estratégico («La opa es medio estatuto», ¿recuerdan?). Esta vez entró por medio el propio José Montilla, a la sazón ministro de Industria, enredando a la Caixa en un lío mayor del que calculaban sus responsables, quizás encelados ante la posibilidad de resarcirse del fiasco de Iberdrola en tiempos del aznarato. Pero hoy por hoy no es tan sencillo, ni siquiera desde el poder, manejar las piezas del libre mercado.

Los resultados de la intriga son esplendorosos. Tras un rosario de pleitos, Endesa vale casi el doble que hace año y medio, Gas Natural ha pinchado en hueso por segunda vez, el Gobierno ha quedado desautorizado, el ahora molt honorable Montilla tiene un cabreo de mil pares, la Caixa se ha dejado jirones de prestigio y una multinacional alemana, E.On, se puede quedar con nuestra primera eléctrica. A expensas de cómo acabe el asunto tras la irrupción de Acciona, el primer «campeón nacional» que quería construir el presidente Zapatero a partir de un equipo catalán no ha pasado de las semifinales.

Y, por favor, la próxima vez que alguien quiera explicar una maniobra de esta índole con un símil médico, que se inspire en la neurología, no en la obstetricia. Para que al menos podamos pensar que la operación se ha planificado con el cerebro.